El encuentro llegó a la parte baja de la novena entrada con el equipo centroamericano dominando la pizarra tres carreras por una. Tras una valiente reacción de la ofensiva neerlandesa que logró poner corredores en base, el turno fue para la estrella de los Bravos de Atlanta. Albies castigó con violencia el primer lanzamiento del relevista Ángel Obando, proyectando la pelota a más de cuatrocientos pies por el jardín derecho. El impacto selló el triunfo cuatro por tres, desatando una euforia desmedida en el bando europeo y una desolación profunda en el conjunto nicaragüense.